26/11/12

Impresoras 3D domésticas: el negocio que viene (y con él una revolución)

Una impresora 3D es un dispositivo capaz de imprimir un objeto tridimensional sólido. Aunque existen distintos métodos de impresión, el que emplean las impresoras motivo de este artículo se basa en un filamento de material plástico que es fundido por el cabezal de la impresora y depositado capa sobre capa en un soporte hasta formar la pieza.

Las impresoras 3D llevan bastante tiempo en el mercado profesional, pero la novedad es que ya están disponibles para usuarios domésticos. Si bien todavía no son baratas (de 700 a 2000 euros), al menos son accesibles. Evidentemente su precio irá cayendo a medida que se vayan popularizando, como ocurre con cualquier aparato de consumo masivo.

Superada hace mucho tiempo la fase del diseño gracias a los programas de CAD, con las impresoras 3D desaparece el escollo de la fabricación. Las posibilidades son casi infinitas. Imagine algo, dele forma en el ordenador (hay programas de diseño gratuitos o semi gratuitos) y envíelo a la impresora.

El profesional puede hacer prototipos rápidos para ver una pieza en el mundo real y hacer correcciones antes de pasar el diseño a fabricación. El arquitecto puede hacer maquetas, el estudiante de ingeniería piezas y mecanismos, el aficionado al modelismo coches, trenes, aviones …, y el usuario normal dar cauce a esa inquietud interior por crear algo, que sin embargo se ve frenada por la falta de medios asequibles para construirlo.

Es posible que, en un plazo de 2 a 4 años, el concepto “hágalo usted mismo” se vuelva más real que nunca. Y no sólo eso; cualquiera, en cualquier lugar del mundo, hará de ello un negocio del que vivir.

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